Sin duda, una correcta aplicación de cobre es la herramienta fundamental para mantener bajo control las enfermedades que afectan a los cultivos durante el otoño e invierno, por ejemplo, la bacteria Pseudomonas syringae con sus variantes patológicas (Psa y Pss; pv. actinidiae y syringae, respectivamente), hongos de la madera, entre otras.

“Uno de los puntos centrales para un correcto manejo de frutales de hoja caduca es un adecuado programa de aplicaciones de productos cúpricos que ayudarán a mantener estas enfermedades bajo control”, indicó la especialista en fitopatología de INIA La Platina, Sylvana Soto.

Es importante tener presente que esta medida fitosanitaria, para la contención de las enfermedades, debe implementarse en huertos y viveros dentro de un plan de manejo integrado durante todo el año. “Si bien esto es conocido por los productores, existen conceptos sobre el uso de cobre agrícola que es importante aclarar para utilizarlo racionalmente, optimizar su uso y lograr mejores resultados”, enfatizó la investigadora de INIA La Platina.

De igual modo, agregó la experta, “el correcto control de las enfermedades debe colocar énfasis en otros aspectos que condicionan el éxito de los programas fitosanitarios basados en el uso de cobre, como son: los momentos y la calidad de las aplicaciones, dentro del marco legal establecido por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG)”.

A continuación, Sylvana Soto entregó las claves para un correcto manejo de aplicaciones de cobre que ayudan a controlar las enfermedades que afectan a frutales de hoja caduca, durante otoño e invierno:

La mayoría de los productos en base a cobre que se utilizan en la agricultura son sales insolubles. Por ello, cuando se utilizan sobre los frutales, en receso o con tejido verde, o sobre cualquier otro cultivo, quedan partículas sólidas de cobre que, una vez que la aplicación se ha secado no tienen mayor acción bactericida. Sin embargo, cuando exista presencia de agua libre estas partículas serán capaces de liberar pequeñas cantidades de cobre metálico que serán capaces de intoxicar a los microorganismos.
Cuando existe cobre metálico libre en el medio, los hongos y bacterias absorben estos iones que, una vez dentro de las células, podrán unirse distintas moléculas alterando su funcionalidad y generando diversos daños celulares, incluida la alteración en la funcionalidad de las membranas celulares.
Siempre que se use cobre para controlar enfermedades, independiente de su formulación, las bacterias se intoxicarán por los iones de cobre libre. En la práctica esto implica que no es posible considerar la alternancia de activos cúpricos como un manejo anti-resistencia.
Como la acción del cobre ocurre fuera de la planta y de manera preventiva, el cobre debe estar aplicado antes de que se den las condiciones medioambientales para que ocurra la infección.
La prevención debe ocurrir en momentos claves como caída de hojas, ocurrencia de heladas, heridas causada por la poda y otras labores invernales, etc.
La aplicación debe lograr el mejor cubrimiento posible, ya que el patógeno podrá ingresas sin problemas por los sectores desprotegidos, debido a una mala cobertura del producto.
Según los resultados de ensayos realizado por el equipo de Fitopatología de INIA La Platina, las fuentes de cobre controlan la enfermedad causada por Psa en kiwis y no hay diferencia entre ellas. Asimismo, la dosis de cobre utilizadas en el país, a los intervalos recomendados, no son limitantes para el control de la Psa, ya que no hubo diferencias estadísticas en la efectividad si se usan la dosis mínima o máxima recomendadas en las etiquetas para esta enfermedad, considerando intervalos de un mes durante el receso.
Fuente: INIA

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